La opción más viable

111220-082319El sistema educativo actualmente se enfoca en el desarrollo de destrezas para que los estudiantes más que llenarse de conocimientos aprendan a pensar, a discernir entre toda la información que la sociedad globalizada les da. Creo que esa es una idea genial pero hay un problema. La sociedad consumista actual no necesita hombres que sepan pensar. Es más, los estudiantes que saben pensar estorban el desarrollo de las fuerzas productivas. Lo que esta sociedad necesita es gente sumisa, que acate los lineamientos de las empresas y aprenda que lo” humano” no puede hacer competencia a lo “eficiente”. Y lo que se obtiene como resultado es una escolarización completamente disfuncional, donde la libertad de los alumnos hace que éstos se den cuenta que la educación no sirve para nada. Y por tanto, no hacen nada. Y para lograr el orden y el acatamiento de la voluntad del docente, la única vía es volver a la represión tradicional…

Pero el primer mundo ya ha resuelto el problema. Los finlandeses elevan el escalafón docente para convertir a la enseñanza en una de las profesiones “competitivas”. Los japoneses y coreanos no pierden el tiempo con teorías y aceptan que lo único que les da primacía en el mercado mundial es la disciplina y la obediencia, entonces educan jóvenes disciplinados y obedientes. Y en Norteamérica se van por una vía aún más fácil; llegan a la conclusión que el desinterés de sus alumnos y su falta de concentración no son culpa de la cultura hollywoodiense (que de paso es un invento suyo) sino de una enfermedad: el famoso “trastorno por déficit de atención”. Y se dedican a medicar a los jóvenes con ritalina y otras drogas… Ahora, para nuestro país, ¿cuál será la opción más viable?

¿Cuál es la alternativa?

headband_copia_3897Cuando en 1507 Edmond Halley predijo que un cometa llegaría luego de 52 años, muchos creyeron que estaba haciendo competencia a los brujos que adivinaban el futuro. Muy pocos entendieron que lo único que Halley hizo fue calcular la obvia repetición de un evento regular. Pero hace 500 años a las personas les resultaba -y hasta a nosotros nos resulta- difícil comprender cuando un resultado es consecuencia de una acción anterior…

Ejemplo: si camino directamente hacia un poste, la consecuencia es un buen golpe. O si cruzo la calle sin mirar ambos lados la consecuencia es una enorme cuenta del hospital, o quizá hasta un velorio. Hasta allí, son consecuencias obvias, pero vayamos más allá. Cuando no hacemos las tareas de la escuela perdemos el año. Y cuando perdemos el año nos convertimos en lacras de la sociedad. Cuando no acatamos las reglas del trabajo nos despiden, o cuando no obedecemos a nuestros maestros nos expulsan. Y vayamos aún más allá. Cuando no tenemos estabilidad económica no somos respetados. Y cuando no tenemos un automóvil no somos nadie. ¿No somos nadie?

Parece fácil entonces descubrir que algunas consecuencias de nuestros actos no son mas que reglas que alguien se inventó, y que no existirían si nadie las aplica. Es decir que si no está mi maestro, nadie me castiga por no haber hecho la tarea. Y llevado eso al extremo nos encontramos con que saber las consecuencias de algo no depende de nuestro razonamiento sino de conocer las reglas, y eso lleva a equivocaciones. Pero en realidad, la mayoría de las veces no equivocamos las consecuencias, sino que “no sabemos cuales son”. Chomsky dice que “la población no sabe lo que está ocurriendo y ni siquiera sabe que no sabe”, pero esto no significa que no podamos discernir, sino que no podemos elegir una alternativa que no conocemos. Y no la conocemos por que quienes hacen las reglas del juego se encargan de que no podamos encontrarla. La patología de esta sociedad es responsabilidad de omisión por parte de la misma sociedad… Si no nos han mostrado nunca la alternativa: ¿Podemos saber que existe?