Obras de William Faulkner

Fue considerado el némesis de Hemingway, inspiró a grandes como Vargas Llosa y García Márquez, es considerado el único modernista estadounidense y hasta fue Nobel de Literatura en 1949. Aún así el nombre de William Faulkner es poco conocido. Pero para quienes si han tenido la dicha de leer su obra resulta imprescindible, ya que poca literatura permite experimentar el drama psicológico y la profundidad emocional que Faulkner otorga a sus textos. Por esto es que ponemos a consideración del gran público su obra en PDF, para que nadie pueda decir que no tuvo la oportunidad de conocer un mundo narrativo tan intrigante…

Libros de William Faulkner

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Dios y la música

Cioran decía que la única prueba de la existencia de Dios era la música de Bach, pero lo que quiso decir en realidad es que sin Bach, Dios estaría incompleto… De la construcción de Dios se encargaron muchos de los mas grandes artistas de todos los tiempos, ya que si solo fuera por los argumentos idiotas de las iglesias hace tiempo que el mundo habría escupido a Dios en la cara… El sacerdote puede crear cualquier atributo para la divinidad, pero si no tiene un artista a su lado que le de el alma a esa creación no habrá un solo idiota que rece a nada… Y Bach dedicó casi toda su vida a construir “el alma de Dios” en la música, a hacer que la gente sienta en lo más profundo el arte y lo identifique con una “presencia divina”…

El preludio más conocido que nadie conoce…

Preludio de la Suite I para Voloncello, Bach

Este tema lo escuché en filmes como  “El Solista” de Joe Wright, en “El Pianista” de Roman Polanski, en “El Silencio”, de Pere Portabella, en “August Rush” de Kirsten Sheridan, en capítulos de series como Smallville, Sex on the city, en cajas musicales, osos de felpa y hasta en comerciales del gobierno… Porque la música de Johann Sebastian Bach es tán común que me atrevería a decir sin bases que quizá sea el compositor más utilizado para realzar la belleza de cualquier cosa… No obstante, a pesar de escucharlo todos los días, muy pocos saben quien es o lo trascendente que puede ser Bach; porque esta es la característica de las obras de arte, ser maravillosas y universalmente conocidas precisamente por no ser conocidas… Si no lo creen, recordemos los brutales asesinatos de Hanibal Lecter al celestial llamado del aria de las Variaciones Goldberg, o la magistral aparición de las mismas variaciones en “El Paciente Inglés”, también en joyas del cine como “La sonrisa de la Mona Lisa” en donde el coral “Jesu bleibet meine Freude” se deja escuchar. Y todos estos son temas de fácil reconocimiento ya que se usan hasta en los teléfonos celulares aunque pocos sepan de su origen… Por último mi interpretación, que no es del todo perfecta, no tiene como finalidad promocionar al intérprete sino a la música, la misma que si algún día vuelve a descubrirse, podría sanar gran parte de este pobre mundo enfermo…

Ópera en la actualidad

La ópera hoy por hoy está sometida a un cambio radical, desde los teatros clásicos de la vieja Europa hasta las grandes figuras que surgen milagrosamente de nuestra Latinoamérica. El clásico principio de lucimiento para un público que no necesita entender el argumento –por que ya lo conoce- se reemplaza por el trabajo por y para gente nueva. Se sustituye paulatinamente la competencia olímpica entre tenores y “primas donnas” por una acción dramática que no pierda el efecto teatral ni los principios stanislavskianos. Estas y otras importantes reformas actuales son grandes pasos en la recuperación de la más completa de las artes que paradójicamente es una de las menos conocidas…

Hace algún tiempo leí un texto de acercamiento a la ópera cuyo mentor decía que la virtud que tenía de hacerse entender en el tema (y claro que la tenía) era porque no nació escuchando ópera como suelen nacer los conocedores de la misma, sino que aprendió a apreciarla sin que eso implique menospreciar la música popular de su entorno (Ron David, 2006). Entonces es que pude visualizar la posibilidad de hacer lo mismo; promover el gusto por el género pero desde una posición estrictamente autogestionada, al mas puro estilo del artista popular… Claro que no me siento con la autoridad moral ni técnica suficiente como para desempeñarme en un área maravillosa pero en extremo compleja y cuyos exponentes por lo general invierten grandes cantidades de dinero y tiempo (en ocasiones hasta 16 horas diarias) para ganarse el título de directores, escenógrafos, productores o cantantes. Pero si concibo esta idea es porque en la ópera hay una terrible falencia, y es que solo se dirige a un tipo de público: el burgués. Anteriormente al burgués aristocrático y con las reformas actuales al capitalista pero sin ampliar su espectro de acción mas allá de él. Público que, por su misma calidad de burgués, tiene la posibilidad de financiar con abonos costosos el trabajo operístico, y por lo tanto, lo mantiene alejado de las masas. O lo que es lo mismo, la gente en general no detesta la ópera por considerarla aburrida como se argumenta, sino por que el capital y la aristocracia parsimoniosa (es decir, aburrida) la han secuestrado. Claro es que no valdría la pena una ingente inversión en un trabajo cuyo costo no se recuperaría con una taquilla barata; pero lo que descubrí con la lectura mencionada al inicio del párrafo es que una gran inversión no es estrictamente necesaria. Si una lectura sobre un tema complejo resulta más inteligible cuando no es tratada por especialistas imbuidos en la materia sino por autores no especializados a fondo pero que comprenden y sobre todo disfrutan el tema, entonces pienso que la forma mas práctica de promover la ópera es presentándola como algo sencillo, adaptable y barato.

Claro que con semejante declaración he visto venir una montaña de objeciones fundamentadas en razones poderosas; como que en los mismos teatros de ópera y con  las gigantescas inversiones no se suele lograr los resultados esperados, o que la ópera es en esencia compleja y esforzada por lo que una propuesta popular de la misma no pasaría mas allá de la simple mediocridad, o que de lograrlo se estaría creando precedentes para promover en esta rama los trabajos sin esfuerzo tan comunes en los actuales tiempos, y otras muchas razones de por más acertadas y válidas.

Creo que lejos de cualquier objeción, la idea se presta para dar respuesta a estas refutaciones y para difundir una metodología, estrategia y visión de trabajo específicas; que en este caso representan muchísimo mayor esfuerzo en su formulación que en la praxis que pueda surgir de lo proyectado. En primer lugar al ponerse en el plan de realizar un trabajo artístico a nivel popular ningún artista pretende que sea rentable. Esta es una realidad elemental y al mismo tiempo triste; es harto conocido que de todas las actividades humanas, la que requiere mayor vocación es la artística, puesto que no confunde ni obnubila las aspiraciones tras las promesas de futuros económicamente prodigiosos.

En segundo lugar no se pretendería equiparar la capacidad técnica de la ópera de los grandes teatros con fosas orquestales; ya que obviamente detalles como el bel canto no son cosas que las hace cualquiera… Además lo que se quiere no es “sacar a la ópera de los teatros”, que es algo ya hecho, añadiendo que dentro o fuera de los mismos la producción es la misma y no representa un viraje metodológico sino una apertura a nuevos frentes… Lo que se haría es clasificar los elementos que logran el impacto en el público y sustituírlos de la manera más creativa posible; por ejemplo, al ser imposible encontrar a nivel popular a alguien que pueda realizar la sublime tarea de interpretar los “9 do de pecho” que Donizetti coloca en La fille du régiment, (http://www.youtube.com/watch?v=bcHb2-TrUnopues se recurriría a la fonomímica con marionetas, grabaciones o con interpretación instrumental.

Por último, es harto conocida la tendencia a realizar trabajos artísticos de garaje que escudándose en la terrible postmodernidad, no aportan uno mas que otro.  Pero la realidad es que el artista se descubre por las duras pruebas que debe enfrentar y su trabajo lo delata; inclusive en el mundo de la competencia globalizadora una mente apenas instruída puede notar la diferencia entre el arte y  los productos de consumo que al final  no son mas que eso, y por ende no duran.

Es decir, el objeto del proyecto no sería la difusión del melodrama –eso es incidental- sino compartir el amor por un género artístico que cuando se lo lleva dentro puede producir sensaciones incomparables y, sin desmerecer otros géneros, es el único capaz de  despertar y mantener presentes los cinco sentidos (y quizás hasta el sexto) haciendo sentir al espectador mas vivo que nunca…

Alejandro Villalba Nieto

Cantantes milagrosos

Cantantes milagrosos

“tengo muchas cosas que decirte

o tal vez solo una

pero grande como el mar

profunda e infinita como el mar… “

 

Mimí a Rodolfo, Acto IV de La Boheme

 

En los tiempos de la mayor apatía hacia el trabajo cultural, es difícil encontrar músicos, más concretamente cantantes, que estremezcan al mundo con sus interpretaciones… Sin desmerecer a los grandes artistas que sobreviven aún, la época de esos monstruos del arte que lograban arrancar la emoción mas pura de sus oyentes no existe más; por un lado gracias a la “aldea global” y por otro a el desinterés por la expresión artística cumbre: la ópera. No quiero decir con esto que los diferentes géneros musicales que coexisten en la actualidad sean desdeñables, sino que para quienes disfrutan de diferentes manifestaciones artísticas sería mucho mas grato deleitarse con un trabajo que las agrupe a todas… Además es una gran verdad que el canto lírico conmueve de un modo más profundo que cualquier otro, y para probarlo traigo algo de lo que se dijo alguna vez sobre aquellos cantantes milagrosos, cosas que difícilmente se dirán alguna vez sobre otro género musical:

 

“Vino de lejos como una estrella… y se perdió en el infinito… “

Mary Garden, sobre el do agudo de Nellie Melba.

 

“Mi Dios… ¿por qué canta tan maravillosamente?”

María Malibrán, acerca de Henriette Sontag.

 

“Hoy Duprez nos electrizó a todos… No son notas las que uno le escucha, es su propia sangre, su propia vida…”

G Roger, sobre el canto de Gilbert Louis Duprez.

 

“Pasó a través del escenario como un cometa…”

Chorley, sobre la interpretación de María Malibrán.

 

“Su canto le devolvió la vida al rey…”

Corbiau, acerca de Carlo Broschi Farinelli.

 

“Qué voz… qué artista… ahora lo comprendo todo…”

Adelina Patti, al escucharse en el fonógrafo.

 

“Mostraba la pureza de su voz, mas allá de toda descripción… luego el impacto de sus trinos…luego un pasaje más brillante y hermosos que el primero…”

Giovanni Andrea Bontempi, sobre el canto de Baldassare Ferri.

 

“¿Quién lo mandó?… ¿Dios?”

Puccini, al escuchar a  Enrico  Caruso.

 

“Caruso no lloraba como una vieja quejosa… Lloraba como un hombre…”

Crítica del MET acerca de Enrico Caruso.

 

“Todos los intérpretes que prometen algo intentan cantar como Caruso…”

Stephen Zuker.

 

“Es el tenor mas grande del mundo…”

Enrico Caruso, sobre John McCormack.

 

“Su sollozo produce un nudo de emoción en la garganta…”

Ron David, sobre Beniamino Gigli.

 

“Señores, les presento a la más grande cantante del siglo…”

Erich Kleiber, acerca de Kristen Flagstad.

 

“La suya es una voz que se escucha una vez en cien años…”

Arturo Toscanini, acerca de Marian Anderson.

 

“Por mi espalda corrieron escalofríos y mis manos transpiraban…”

Sol Hurok, acerca de Marian Anderson.

 

“No es mi voz, es la voz de Dios. El canta a través de mí y cuando termine cantará a través de otro…”

Mahalia Jackson.

 

“Pero, ¿qué le pasa a esta muchacha? ¿no sabía que eso era imposible?”

Antonio Ghiringhelli sobre María Callas.

 

“La mejor y más extraña voz de la historia…”

Carlo María Giulini acerca de María Callas.

 

“Su enorme y vibrante voz se elevaba por encima de la orquesta…”

Franco Corelli, sobre Birgit Nilsson.

 

“Muchos no la escucharon y se perdieron un verdadero festín… El racismo tiene la particularidad de transformar a la gente en sorda, ciega y estúpida…”

Ron David, acerca de Leontyne Price.

 

“El último gran invento italiano…”

Portada del Times, sobre Luciano Pavarotti.

 

“Si hay cinco minutos que encarnan la terrible belleza del bel canto, están en el dueto de La Sonámbula…”

Ron David, sobre la interpretación de Luciano Pavarotti y Joan Sutherland.

 

“Simplemente el bel canto era demasiado hermoso para durar…”

Ron David.

 

Alejandro Villalba Nieto