El amor está sobrevalorado

 

Hace muchos años ya, la etología descubrió que cuestiones como la ternura que se experimenta por los niños pequeños o los cachorros, no es más que una respuesta fisiológica a los mecanismos inhibidores de dichos sujetos (Lorenz, 1973), según los cuales el rostro redondo y los ojos grandes y tiernos de una cría de cualquier especie, tienen como función el evitar ser atacados por los predadores… No sé exactamente en qué medida esto puede aplicarse a otros tipos de sentimientos humanos (y animales), pero es claro que cuestiones como la compasión, la amistad y el amor podrían analogarse a este estudio.

Claro que habrá quien diga que no se pueden comparar, ya que el amor es trascendente… Pero, ¿en verdad lo es? ¿En verdad el amor supera todas las barreras y traspasa todos los límites?  Bueno, si se hiciera una línea del tiempo se podría ver que el poder del amor para traspasar barreras es inversamente proporcional al desarrollo tecnológico (al igual que el poder de Dios con el tiempo pasa de abrir mares a encontrar llaves). Aquí una gráfica:

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Ahora, es obvio  que ésta gráfica puede ser acusada de no tomar en cuenta cuestiones profundas, como que la deshumanización de la sociedad es culpa del sistema económico y político. Pero, ¿quién ha dicho que esta situación es negativa? A mi modo de ver, la llamada deshumanización (o el poder decreciente del amor) no son para nada cuestiones peyorativas, siempre y cuando no se pierdan las características que en verdad nos hacen lo que somos: seres humanos.

Lo que se quiere demostrar aquí no es que la sociedad se encamina hacia la deshumanización ni mucho menos, sino que el amor, la bondad o la ternura, siendo tan importantes para la existencia humana, están sobrevalorados. No son trascendentes, no provienes de Dios ni mucho menos, son solamente respuestas fisiológicas evolutivas similares a los mecanismos inhibidores, a las que se confiere un aurea de inspiración divina por el simple hecho de no encontrarles un origen lógico, al puro estilo de los mitos griegos.  Y el progreso tecnológico los nulifica. Esto se puede ver por ejemplo, en un soldado, que es capaz de presionar un botón para asesinar a cientos de civiles al otro lado del mundo, pero no es capaz de degollar a un cachorro mirándolo a los ojos. Si estos mecanismos fuesen absolutos y trascendentes (como sostienen quienes los llaman bondad, compasión o amor) no se dejarían anular por el desarrollo tecnológico, los valores no aparecerían solamente cuando hay contacto con la realidad, y no hicieran tangible además el carácter deshumanizante de la tecnología…

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Reduccionismo y competencia: La fórmula del desastre

Uno de los eternos problemas ideológicos es el de la responsabilidad… por un lado están los que creen que las personas son enteramente responsables de sus actos, mientras que por otro están quienes creen que la sociedad enajena a las personas para beneficio de alguien más. Entonces nos damos cuenta que ambas opciones contienen implicaciones sombrías; si todos somos enteramente responsables entonces la pobreza es consecuencia de la vagancia; y si todos somos sujetos a la enajenación, pues por consiguiente no somos más que “perros pavlovianos”. No creo que sea posible resolver aquí el problema, pero si se puede analizar por qué el ser humano tiene una necesidad desesperada de adherirse a una sola opción, cuando lo sensato es encontrar el punto medio…

Por lo general los pensadores de derecha se inclinan por la responsabilidad individual mientras que la izquierda suele acercarse  a las tesis conductistas, aunque a veces (muy de vez en cuando) surgen pensadores como Sartre, (quien creía en la responsabilidad individual mientras se declaraba abiertamente simpatizante de los bolcheviques), pero ese es un caso aislado. Y lo interesante es que Sartre (al igual que Heidegger) planteaba además algo llamado análisis fenomenológico, que en palabras simples consiste en deshacerse de los velos culturales que cubren la realidad. Entonces es aquí donde puede encontrarse el meollo del asunto; la necesidad humana por adherirse a las soluciones más reductoras obedece a un instinto cultural de ordenamiento del caos, el mismo instinto que hizo que el juego del tetris fuera tan popular. Y si juntamos este instinto (que simplifica todo y a todo quiere dar sentido en medio de una realidad a todas luces caótica) con otro instinto humano no tan inocente: el de la competencia (que hace que demos la vida por una bandera o por un equipo de fútbol) tendremos la fórmula perfecta del dogmatismo y del fanatismo…

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Dios y la música

Cioran decía que la única prueba de la existencia de Dios era la música de Bach, pero lo que quiso decir en realidad es que sin Bach, Dios estaría incompleto… De la construcción de Dios se encargaron muchos de los mas grandes artistas de todos los tiempos, ya que si solo fuera por los argumentos idiotas de las iglesias hace tiempo que el mundo habría escupido a Dios en la cara… El sacerdote puede crear cualquier atributo para la divinidad, pero si no tiene un artista a su lado que le de el alma a esa creación no habrá un solo idiota que rece a nada… Y Bach dedicó casi toda su vida a construir “el alma de Dios” en la música, a hacer que la gente sienta en lo más profundo el arte y lo identifique con una “presencia divina”…

El dueño del balón

La mayoría de la gente cree que un sistema político sin cabeza reguladora no podría sostenerse p111220-082319orque el ser humano necesita que se le pongan límites… Por tanto, según esto, la anarquía no es viable.  Pero en realidad la mayoría de teorías anárquicas (especialmente el anarcosindicalismo) no creen que el ser humano deba ser desregularizado, sino que el mismo, por su propia cuenta puede hacerlo sin entidades coercitivas de por medio… Y hay pruebas de que esto sí es posible; cuando miramos un partido de fútbol callejero por ejemplo, podemos darnos cuenta de que hay  en él una gran disposición a la organización con reglas creadas y reguladas por los participantes, reglas que ni siquiera tienen necesidad de ser enunciadas por que todos las saben, y si no las saben las intuyen. Entonces, a la falta de un ente regulador, las personas buscan maneras de organizarse en las que no haya una cabeza, sino la participación colectiva. Pero si alguien tiene una atribución más que el resto podría acabar con la organización de dicho sistema, y los jugadores del partido saben esto muy bien; es por esto que entre las reglas que intuyen está la de no hacer enojar al dueño del balón…

¿Cuál es la alternativa?

headband_copia_3897Cuando en 1507 Edmond Halley predijo que un cometa llegaría luego de 52 años, muchos creyeron que estaba haciendo competencia a los brujos que adivinaban el futuro. Muy pocos entendieron que lo único que Halley hizo fue calcular la obvia repetición de un evento regular. Pero hace 500 años a las personas les resultaba -y hasta a nosotros nos resulta- difícil comprender cuando un resultado es consecuencia de una acción anterior…

Ejemplo: si camino directamente hacia un poste, la consecuencia es un buen golpe. O si cruzo la calle sin mirar ambos lados la consecuencia es una enorme cuenta del hospital, o quizá hasta un velorio. Hasta allí, son consecuencias obvias, pero vayamos más allá. Cuando no hacemos las tareas de la escuela perdemos el año. Y cuando perdemos el año nos convertimos en lacras de la sociedad. Cuando no acatamos las reglas del trabajo nos despiden, o cuando no obedecemos a nuestros maestros nos expulsan. Y vayamos aún más allá. Cuando no tenemos estabilidad económica no somos respetados. Y cuando no tenemos un automóvil no somos nadie. ¿No somos nadie?

Parece fácil entonces descubrir que algunas consecuencias de nuestros actos no son mas que reglas que alguien se inventó, y que no existirían si nadie las aplica. Es decir que si no está mi maestro, nadie me castiga por no haber hecho la tarea. Y llevado eso al extremo nos encontramos con que saber las consecuencias de algo no depende de nuestro razonamiento sino de conocer las reglas, y eso lleva a equivocaciones. Pero en realidad, la mayoría de las veces no equivocamos las consecuencias, sino que “no sabemos cuales son”. Chomsky dice que “la población no sabe lo que está ocurriendo y ni siquiera sabe que no sabe”, pero esto no significa que no podamos discernir, sino que no podemos elegir una alternativa que no conocemos. Y no la conocemos por que quienes hacen las reglas del juego se encargan de que no podamos encontrarla. La patología de esta sociedad es responsabilidad de omisión por parte de la misma sociedad… Si no nos han mostrado nunca la alternativa: ¿Podemos saber que existe?

Kant y la educación

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Kant

Si para la mayoría de nosotros es desconocido el nombre de Immanuel Kant,  mucho más extraña nos resultaría la frase más rimbombante que de éste señor nos ha llegado: las “formas sintéticas a- priori”. A fin de cuentas, para qué serviría eso en nuestros días. Bueno, aunque Kant nunca dijo que sus teorías tienen que ver con la educación, yo creo que si uno es docente en algo podrían servir, ya que:

  1. Los profesores están hasta la coronilla con las dichosas
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    Chomsky

    “destrezas” que el Ministerio se inventó; la cuestión es que no son creación política sino que derivan de las “competencias” creadas por Chomsky en 1965, quien las extrajo de las estructuras de Saussure (1916), quien a su vez las sacó de alguien que las robó de alguien, que, inicialmente, las sacó de las formas sintéticas a-priori de Kant.

  2. Según Kant, es posible crear una oración en la que el predicado sea producto del sujeto, que aparezca sin haberlo escuchado en ninguna parte (es decir que no haría falta enseñar a los niños la diferencia entre bien y mal, porque ya nacerían sabiéndolo)… Esta sabiduría innata son las formas sintéticas a-priori.
  3. Pero… ¡cuidado!, ya que las formas sintéticas a-priori no funcionan si no se produce la experiencia sensible; son como un programa de computadora que no funciona si no se le introducen los datos (a Kant no se le ocurrió este ejemplo ya que vivió hace más de 200 años).
  4. Lo que hizo Kant fue decir que estos “programas mentales” existían, Chomsky por su parte hizo un manual de funcionamiento para los mismos.
  5. Ésta teoría es atractiva para los pedagogos porque satisface a dos bandos aparentemente irreconciliables: a quienes creen que todos somos iguales por naturaleza y a quienes piensan que unos nacen más aptos que otros.
  6. Según Kant estos programas son iguales en todos nosotros, según Chomsky son completamente diferentes en cada individuo.
  7. En lo que si coincidieron ambos es en que la sociedad se encarga de orientar los programas mentales (no son realmente programas, pero es más sencillo llamarlos así) según sus intereses corporativos, es por esto que la mayoría de la gente admira a sus opresores y no admiten cambios ni revoluciones en su estilo de vida.
  8. Entonces, la idea de implementar destrezas en la enseñanza es que el alumno aprenda a usar sus programas para que el sea quien discrimine la información que recibe, es decir, que aprenda a ser libre. Pero, paradójicamente, se quiere hacer eso sin salir de un sistema escolar que data de hace 200 años y que fue creado para formar los empleados obedientes de la revolución industrial.

Entender a Kant no ha sido tan difícil…

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