Crisis del arte


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Mientras el ser humano y sus circunstancias caminan (en su mayoría sin percatarse) a paso agigantado hacia la aldea global, mientras la política actual se encarga de expandir el individualismo hasta en las colonias de las agenciosas y comunitarias hormigas, mientras los principios hollywoodienses se tragan al mundo y a sus fallidos intentos -ortodoxos o vanguardistas- de hallar nuevos caminos estéticos y culturales, mientras en los lugares mas recónditos de nuestro planeta puede faltar el techo, vestido, agua potable, pero no (¡eso nunca!) los productos de la última novedad discográfica primermundista o la camiseta que en otro tiempo hacía honores a Mickey Mouse y que hoy por hoy rinde tributo a un personaje baluarte del consumismo, pero diferente cada día…

En resumidas cuentas, mientras la complejísima diversidad de gustos y estilos instaurada por la otrora gloriosa posmodernidad, es consumida sin clemencia por el capital; el artista estará destinado a perder  su razón de ser. Y las tablas salvavidas que el intelectualismo o cualquier otro héroe contemporáneo quiera usar para rescatarlo, servirán únicamente para engrosar la ya colapsada producción contemporánea que, paradójicamente, es una de las causantes de la debacle consumista. En otras palabras, el que un trabajo artístico actual sea de calidad es completamente irrelevante; porque si no tiene financiamiento estará condenado al olvido, mientras que de tenerlo, será absorbido por el sistema vigente y se convertirá en una imagen entre cientos que aplastarán y, mas temprano que tarde, serán aplastadas por el peso de la nueva producción.

El ritmo de la vida hace que el ser humano consuma arte con la misma autómata indiferencia y velocidad con las que consume hamburguesas, y esto obliga que la oferta del hacedor cultural se ajuste a estas circunstancias; crean productos literalmente “masticados” y que ahorran el tiempo de detenerse a observar, razonar, abrir los canales emotivos o simplemente dejarse llevar, requisitos hasta hace un tiempo indispensables para que un trabajo artístico sea saboreado por el espectador. Y el producir arte que no se ajuste a esta realidad implica quedar estancado en el pasado o servir únicamente para el disfrute de los financistas del mismo.

Cierto es que éstas aclaraciones sólo muestran una cara de la moneda, ya que gran parte del mundo cultural se encuentra en la gigantesca  tarea de devolverle al ser humano eso que forma parte de su esencia; lo humano. Para lo cual se valen de rescates culturales y/o metodologías que, difiriendo con quienes defienden la pureza del arte, se apoyan en ciencias humanas  como la pedagogía, la antropología, la política, o exactas como las matemáticas. Por ejemplo el rescate cultural en el Ecuador en los últimos tiempos ha producido buenos resultados, y  gran parte de su éxito lo debe al tinte nacionalista con el cual se fomenta el mismo. Es decir que el nacionalismo es una “herramienta” usada para el rescate cultural, así como podría serlo (y en gran parte del ejemplo propuesto también lo son) alguna de las ciencias anteriormente mencionadas.

Pero (y es aquí donde se vuelve relevante el análisis inicial), ¿cuál es la finalidad de este rescate? Pues la misma de la creación artística actual, sea esta intelectualmente compleja o de consumo, y que a su vez es la misma finalidad de la agricultura: el producir algo vital para el ser humano, y que, al igual que los alimentos, puede ser de buena o mala calidad, lo cual no quita que sea  imprescindible. La verdadera consecuencia de que esa producción se automatice es que eso equivaldría a comer trigo todos los días; no nos exterminaríamos por el hambre sino por la insuficiencia fruto de la falta de los elementos que surgen de la variedad. En otras palabras sin éste rescate tendríamos que esperar a ver, como cultura occidental  que nos extermina primero: si la obesidad fruto del exceso de grasa o la idiotez fruto del exceso de telenovelas…

Alejandro Villalba Nieto

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2 comentarios en “Crisis del arte

  1. Tu artículo es excelente, me gustó mucho. Mira el arte dejando de lado ese romanticismo con que el artista trata de rescatar su propio oficio, su propia imagen, como haciéndole una cirugía estética a ese ‘yo’ que define continuamente. Hace poco en el Centro de Arte Contemporáneo en un encuentra que trataba sobre la Función del Artista veía como la ‘institución’ artística reconocía su debacle pero procuraban hacerlo solemnemente de forma tal que un cambio no parezca necesario.

    Te cito: “el que un trabajo artístico actual sea de calidad es completamente irrelevante; porque si no tiene financiamiento estará condenado al olvido de tenerlo, será absorbido por el sistema vigente y se convertirá en una imagen entre cientos que aplastarán y, mas temprano que tarde, serán aplastadas por el peso de la nueva producción.”

    Quisiera preguntar ¿A qué te refieres con que será absorbido por el sistema vigente? Aquí entre nos, hemos denominado ‘sistema’ a la máquina socio-económica que aceitamos con muertes, sufrimiento humano, esclavitud asalariada y desastres ambientales… Si es así, hay mucha verdad en lo que dices, pero también es verdad que hay nuevas estrategias/circunstancias que han permitido al arte surgir de una forma distinta. Kickstarter, por ejemplo, es un sitio web que permite al público en general aportar sumas de dinero discretas para apoyar proyectos con grandes presupuestos. En 2012 distribuyó más de $150 millones, sólo para proyectos de arte, entre sus usuarios [en EEUU], el presupuesto nacional para artes ese mismo año fue de $146 millones.

    Es evidente que este no es un enfoque diametralmente opuesto pero sí es una tangente digna de considerar. Creo que es otro tipo de rescate que puede bien aproximarse más a lo humano y menos al nacionalismo.

    El segundo punto que encuentro relevante es acerca del destino de la obra, ‘ser aplastado por la nueva producción’ o ‘convertirse en una imagen entre cientos’ no es necesariamente algo malo. Mira, nuestras ideas se pierden y vagan entre muchas otras, pero juntas forman un conglomerado que puede (o no) tener cierta coherencia, si se comparten. He ahí la importancia del Creative Commons [Gráfico que muestra el crecimiento en los últimos 5 años: http://goo.gl/i2xlV%5D y el copyleft. Pienso que cada uno de nosotros debe dibujar sus sueños y regalarlos al mundo, contar lo que hacemos y dejar que otros lo sepan, lo modifiquen, lo mejoren y perpetúen ¿El objetivo? Apenas hemos empezado a dialogar sobre ello y sin esas obras, difícilmente se podría lograr. Y aquí es donde te vuelvo a citar:

    “El ritmo de la vida hace que el ser humano consuma arte con la misma autómata indiferencia y velocidad con las que consume hamburguesas, y esto obliga que la oferta del hacedor cultural se AJUSTE a estas circunstancias; crean productos literalmente “masticados” y que ahorran el tiempo de detenerse a observar, razonar, abrir los canales emotivos o simplemente dejarse llevar”.

    En palabras de Martin Luther King Jr.:

    “Hay ciertas cosas en nuestra sociedad y ciertas cosas en nuestro mundo a las que estoy ORGULLOSO DE SER UN INADAPTADO. Y llamo a todos los hombres de buena voluntad a estar inadaptado a estas cosas hasta que logremos una buena sociedad”.

  2. Según tengo entendido la diferencia entre arte y cultura es el carácter autofuncional de la primera y el valor conjunto de las manifestaciones en la segunda. Es decir que algo cultural lo es en función de su concepto (como una artesanía, por ejemplo, que individualmente no tiene un valor significativo) y lo artístico es algo cuyo valor le es intrínseco (como los girasoles que gritan de Van Gogh)… Ahora, lo que es bien sabido es la necesidad del arte para dar forma a la historia (un hecho empieza a ser importante si se lo dice con la suficiente fuerza como para que el mundo pose sus ojos sobre el) y de la cultura otro tanto, pero lo interesante es como logran esto; la cultura lo hace por asimilación y amoldamiento, crea el camino del ser con curvas abiertas que no permiten que quienes lo transitamos reparemos en el viraje; mientras que el arte se vale de revoluciones bruscas, es bien reconocido y diferenciado, construye curvas cerradas que hacen estrellar al ser humano antes de poder tomar el cambio de dirección… El que el arte sea absorbido por el sistema vigente lo convierte en parte de lo que defino como cultura y, como tu dices, eso no es del todo negativo ya que la web permite que las ideas sean compartidas de tal forma que ya se ha creado muchos de los conglomerados que propones, y que también son análogos a lo que yo creo que es la cultura… Pero eso hace que la historia se vaya escribiendo a la par que se crea la motivación cultural para la misma, es decir, sin opciones al cambio, ya que si no existe el arte como un viraje violento es fácil que el sistema vaya moldeando poco a poco los procesos que puedan ir proponiéndose y no de cabida a la expresión poderosa que derrumba el pensamiento vigente para sustituírlo… Y esto es lo que ha pasado siempre, es lo natural en la raza humana… Por ejemplo, la búsqueda del socialismo es necesaria precísamente porque es muy difícil de alcanzar; pero, suponiendo que se lo logra, y todos vivimos felices para siempre… ¿siempre?… No creo que el ser humano tenga fijada semejante empresa, o lo que es lo mismo, la dicha eterna del cielo terminará algún día por volverse aburrida… Y entonces tendrá que llegar un artista a voltear el eterno orden del reino de dios… Puede ser que lo que digo sea poco metódico, pero eso se explica por mis convicciones irracionalistas…
    Y perdón por no contestar antes, aún no se manejarme bien en la red…

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